
Una típica escena de domingo es el cuadro que da fama a Edouard Manet:
dos hombres y dos mujeres en un picnic sobre la hierba, en las afueras de París.
Nada de raro, salvo un detalle. Ellos están vestidos, impecables caballeros,
y ellas están completamente desnudas. Ellos conversan entre sí, algún tema
serio, cosa de hombres, y ellas tienen menos importancia que los árboles del
paisaje.
La mujer que aparece en primer plano nos está mirando. Quizá nos
pregunta, desde su ajenidad, dónde estoy, qué hago yo aquí.
Ellas sobran. Y no sólo en el cuadro.
Eduardo Galeano