Su discapacidad es solo superficial, la vemos por fuera. Porque por dentro, no perdieron su capacidad de amar, de reír, de abrazar, de producir,
SU ESPIRITU NO ESTA DISCAPACITADO.
No desaprovechemos las oportunidades que nos da la vida, cuidemos nuestro cuerpo, cuidemos nuestro espíritu, luchemos por lo que somos y por lo que tenemos, seamos un aporte para la humanidad. Preguntemonos:
¿Quién es el verdadero discapacitado?