Sueño
Dejó el pincel todavía chorreando un poco de amarillo limón. Se rascó la nariz y se sentó en el suelo. Miró por la ventana, los días de invierno no le gustaban. Prefería el calor mediano de la primavera, pero todavia faltaba que los pajaros iniciaran su recorrido. Vivaldi lo hacía estremecer. Con la melodía rondando todavía su cabeza, miró la madera. Rebozante de colores se presentó inmutable. Fue extraño, en algún lugar de ese reboltijo estaba ella. Mirando por la ventana. Añorando la primavera.